Para cerrar mi diario de trabajo sobre la investigación realizada del tema de la Trata de mujeres y niñas con fines de explotación sexual. Quiero dar unas palabras de agradecimiento.
Primero, ha sido una experiencia única, quizá difícil de volver a repetir con la misma intensidad e implicancia. Por tanto, debo agradecer profundamente la colaboración de mi querida amiga, quien a través de sus continuas historias sobre su trabajo realizado desde su posición, me ayudó a entender muchas cosas.
Segundo, debo agradecer a mi profesor por haberme apoyado en la decisión de realizar este trabajo, y su comprensión frente a los acontecimientos recientes que me impidieron obtener más material teórico específico y clave para explicar y sustentar lo que comento en mi trabajo.
Y tercero, agradecer a todas aquellas personas que conocí en el transcurso de mi investigación, quienes con su ejemplo, dedicación, coraje y empeño me han enseñado que un mundo diferente es posible.
Y tercero, agradecer a todas aquellas personas que conocí en el transcurso de mi investigación, quienes con su ejemplo, dedicación, coraje y empeño me han enseñado que un mundo diferente es posible.
Después de tanto tiempo recogiendo información, siento como si yo hubiese estado en alguna de las tantas entrevistas con éstas mujeres, entiendo y comparto las frustraciones que tienen los profesionales del ámbito cuando trabajan estos casos, imagino lo duro que debe ser soportar tales tratos, ser víctima de trata. Pero siempre me sorprenderá esa capacidad que cada mujer tiene para recuperarse del dolor, eso es algo que debemos valorar y rescatar. Cada caso es diferente, especial, y cada persona lo afronta de manera distinta, pero me reconforta saber que existe una esperanza, un punto final para pasar a una nueva historia, y muchas veces depende de nuestra intervención para dar ese paso.
Es ahora que comprendo el papel importante que tenemos para cumplir en la sociedad como profesionales y como ciudadanos/as. Con casos tan impactantes como es la Trata de Personas, y recordando la pregunta de una compañera de clase: ¿Si es el tercer negocio más lucrativo, por qué no se conoce?. Ahora entiendo que NOSOTROS somos parte de esa respuesta, cuando se conoce un tema como este es casi imposible mirar a otro lado y fingir que no pasa nada.
Debo confesar que el tema me ha tocado la fibra sensible, yo que vengo del otro lado del mundo, donde he caminado en medio de la necesidad y la desesperanza, que lo he visto y ahora aquí, en un mundo de opulencias, entiendo que la gente que no lo ha visto de cerca entienda, pero no comprenda la situación.
También debo decir que estoy orgullosa de mi misma, porque por más que practicaba mi exposición, cuando llegaba a ciertos puntos me temblaba la voz, y cuando veía el video final las lágrimas me saltaban, y confieso que tenía miedo de no poder terminar mi discurso por completo, tenía miedo que mi voz se quebrara y las lágrimas saltaran sin control. No importa cuantas veces vea el video o hable del tema, simplemente no puedo asumirlo como un hecho sin más. Pero en ese momento de la verdad, sentí que no podía pasarme eso, porque de lo contrario los asistentes no tendrían la información por completo, se lo debía a ellos más que a mi misma. Y lo conseguí!
A lo largo de la carrera nos dicen que no debemos cargar con el peso de nuestro trabajo, porque de lo contrario será difícil seguir con nuestras vidas. Esto es algo que debo recordármelo siempre. No se que es peor, si ser médico y acostumbrarse a ver la muerte o ser trabajadora social y educadora social y acostumbrarse al sufrimiento ajeno.
No quiero terminar esta entrada diciendo que espero algún día poder trabajar con este colectivo, simplemente no creo tener las fuerzas suficientes, aún no, pero aunque no intervenga como profesional, como persona que soy aportaré mi granito de arena y espero que ahora las personas que lo saben también lo hagan.
Es ahora que comprendo el papel importante que tenemos para cumplir en la sociedad como profesionales y como ciudadanos/as. Con casos tan impactantes como es la Trata de Personas, y recordando la pregunta de una compañera de clase: ¿Si es el tercer negocio más lucrativo, por qué no se conoce?. Ahora entiendo que NOSOTROS somos parte de esa respuesta, cuando se conoce un tema como este es casi imposible mirar a otro lado y fingir que no pasa nada.
Debo confesar que el tema me ha tocado la fibra sensible, yo que vengo del otro lado del mundo, donde he caminado en medio de la necesidad y la desesperanza, que lo he visto y ahora aquí, en un mundo de opulencias, entiendo que la gente que no lo ha visto de cerca entienda, pero no comprenda la situación.
También debo decir que estoy orgullosa de mi misma, porque por más que practicaba mi exposición, cuando llegaba a ciertos puntos me temblaba la voz, y cuando veía el video final las lágrimas me saltaban, y confieso que tenía miedo de no poder terminar mi discurso por completo, tenía miedo que mi voz se quebrara y las lágrimas saltaran sin control. No importa cuantas veces vea el video o hable del tema, simplemente no puedo asumirlo como un hecho sin más. Pero en ese momento de la verdad, sentí que no podía pasarme eso, porque de lo contrario los asistentes no tendrían la información por completo, se lo debía a ellos más que a mi misma. Y lo conseguí!
A lo largo de la carrera nos dicen que no debemos cargar con el peso de nuestro trabajo, porque de lo contrario será difícil seguir con nuestras vidas. Esto es algo que debo recordármelo siempre. No se que es peor, si ser médico y acostumbrarse a ver la muerte o ser trabajadora social y educadora social y acostumbrarse al sufrimiento ajeno.
No quiero terminar esta entrada diciendo que espero algún día poder trabajar con este colectivo, simplemente no creo tener las fuerzas suficientes, aún no, pero aunque no intervenga como profesional, como persona que soy aportaré mi granito de arena y espero que ahora las personas que lo saben también lo hagan.
