El cambio es la base de nuestro éxito

"Hay hombres que luchan un día y son buenos. Hay otros que luchan un año y son mejores. Hay quienes luchan muchos años, y son muy buenos. Pero hay los que luchan toda la vida: esos son los imprescindibles."
Bertolt Brecht

para que tu búsqueda no termine

sábado, 20 de noviembre de 2010

Intolerancia Cero, contado con un poco de buen humor...

Este vídeo refleja las ideas estereotipadas que se tiene del colectivo de migrantes que residen en España, contado desde la propia voz del migrante. 

Debo aclarar que uso el término "Migrante" con la finalidad de quitarle cualquier significado peyorativo que determina a aquella persona que ha cambiado de lugar de residencia, por diversos motivos personales y/o sociales.

En el vídeo se habla del uso y "abuso" que se hace de los servicios-beneficios de los que se puede valer cualquier persona que reside en España, sea o no una persona migrante, sin embargo, lo que los estigmatiza es la concepción de "persona merecedora y no merecedora". En donde los migrantes son los "no merecedores" de hecho y de derecho. Debemos considerar también que NO todas las personas migrantes tienen el acceso a estos servicios, que se limita a aquellos que tienen papeles o dicho en palabras oficiales: son legales. 

Este vídeo deber ser visto con ojos críticos y siempre considerar que el tema se trata con ironía; en ningún caso es para reforzar los prejuicios o sentimientos xenófobos que se pueda tener frente a este colectivo.





Aquí cuelgo otro vídeo, que bien puede ser tomado como ejemplo de intervención, es una opción didáctica para trabajar el tema de la Intolerancia y la discriminación.

Veremos que usando el teatro como herramienta didáctica, podemos concienciar a las personas sobre casos que parecen de ficción, pero que son tan reales como la vida misma de estas personas que lo sufren.



Llega un momento en la vida que nadie te preguntará cuanto sabes, sino cuanto has hecho. Es por ello que desde donde estemos, como educadores, como espectadores, como migrantes, como personas que somos todos, debemos hacer lo que creemos que es lo correcto en cada momento de nuestras vidas, no sólo pensando en el bien personal, sino actuando para que los derechos humanos se cumplan.

¿Qué podemos hacer?

Una vez aclarado el tema del Acogimiento Familiar,  y sabemos lo importante que es para brindar un desarrollo social normalizado en los menores que forman parte del programa, me gustaría hablar del papel, que en este tema, debe cumplir el Educador Social como tal.

Como dije en el artículo anterior, hay muchas familias en Andalucía y Sevilla en concreto que están dispuestos a brindar la acogida de emergencia en casos necesarios, pero no es suficiente, aun queda mucho por hacer.

Es por ello que los Educadores Sociales deben concienciar a las personas y familias potenciales a realizar el acogimiento, a través de talleres que trabajen sus habilidades educativas, que a la vez contribuya a un buen cuidado de los menores. Estas familias deben saber que no estarán solas en el proceso del acogimiento y que se les ofrecerá orientación, apoyo y asesoramiento a lo largo del acogimiento.

Es importante trabajar la integración, la tolerancia, incluso la interculturalidad, porque hay niños y niñas de otras culturas que necesitan ese acogimiento. Se trabaja tanto con los padres de acogida como con los hijos e hijas que ellos tengan, se debe concienciar a toda la familia en su conjunto.

Los niños y niñas que requieren del acogimiento, dependiendo de sus edades, deben ser tomados en cuenta para realizar un análisis de la situación y ver oportuno el planteamiento de trabajar el aspecto psicológico, trabajar con ellos talleres que les ayuden a una mejor socialización, dependiendo la procedencia y los antecedentes de estos menores, con la finalidad de disminuir o menguar el impacto que causa en ellos la inserción en un nuevo ambiente familiar.

En conclusión, en estos casos de acogimiento, se deben apreciar ambas realidades, por un lado las familias dispuestas al acogimiento, por otro la de los menores de quienes se determina que deben ser destinados a recibir atención por estas familias. Por lo tanto, la intervención debe ser inclusiva y global.

lunes, 15 de noviembre de 2010

Acogimiento Familiar: En busca de un Hogar


En la Enciclopedia Internacional de Ciencias Sociales la encontramos definida como: “Época clave de la vida, en la cual se configuran todos los resortes afectivos e intelectuales del individuo, de cuyo correcto desarrollo depende buena parte del éxito o fracaso posterior de cada individuo en su proyecto vital”.

                

En base a esta definición, vemos la importancia que tiene que un niño o niña crezca en un ambiente sano y que contribuya de manera positiva a su desarrollo como persona. En este sentido, el acogimiento es importante para poder brindar a estos menores un espacio adecuado, que cubra sus necesidades básicas personales y le brinde un hogar por el tiempo que se disponga necesario.

Los datos indican que hay un buen número de personas y familias españolas que están dispuestas a dar  acogimiento a los menores que lo necesiten de manera urgente, pero la realidad indica que hacen falta muchas más para poder atender a muchos menores que se encuentran en desamparo por diversos motivos.

Los motivos por los que un niño o niña necesitan de acogimiento, generalmente se debe a la incapacidad de los padres, por drogadicción, alcoholismo o violencia familiar, que crean un ambiente poco propicio para un sano desarrollo de los menores.

Desde las teorías psicológicas se dice que las experiencias vividas en la infancia marcan el rumbo de la historia vital del ser humano. Y la familia es entendida como el marco social y afectivo idóneo en el que se desarrollan los primeros años de vida. En consideración a estas afirmaciones, se ha visto prudente brindar acogida a menores entre los 0 y 6 años, con el fin de que el menor tenga la oportunidad de crecer en un ambiente familiar que le brinde la posibilidad de crecer con pautas familiares adecuadas. Bien sabemos que las necesidades de la primera infancia no se limitan exclusivamente a las de carácter físico-biológico, sino que abarcan muchos más aspectos igual de importantes, y son estas familias de acogida quienes están dispuestas a brindar esos aspectos que los menores carecen y tanto necesitan. 

Es el ambiente familiar, el lugar idóneo para que el menor aprenda las pautas adecuadas, que le ayudarán a construir futuras relaciones con las personas que conocerá en su proceso de socialización a lo largo de su historia personal. Esta familia puede ser de carácter temporal o definitiva sin que sea requisito necesario un parentesco de consanguinidad. 

"Madre es la que cría, no la que pare"