Una vez aclarado el tema del Acogimiento Familiar, y sabemos lo importante que es para brindar un desarrollo social normalizado en los menores que forman parte del programa, me gustaría hablar del papel, que en este tema, debe cumplir el Educador Social como tal.
Como dije en el artículo anterior, hay muchas familias en Andalucía y Sevilla en concreto que están dispuestos a brindar la acogida de emergencia en casos necesarios, pero no es suficiente, aun queda mucho por hacer.
Es por ello que los Educadores Sociales deben concienciar a las personas y familias potenciales a realizar el acogimiento, a través de talleres que trabajen sus habilidades educativas, que a la vez contribuya a un buen cuidado de los menores. Estas familias deben saber que no estarán solas en el proceso del acogimiento y que se les ofrecerá orientación, apoyo y asesoramiento a lo largo del acogimiento.
Es importante trabajar la integración, la tolerancia, incluso la interculturalidad, porque hay niños y niñas de otras culturas que necesitan ese acogimiento. Se trabaja tanto con los padres de acogida como con los hijos e hijas que ellos tengan, se debe concienciar a toda la familia en su conjunto.
Los niños y niñas que requieren del acogimiento, dependiendo de sus edades, deben ser tomados en cuenta para realizar un análisis de la situación y ver oportuno el planteamiento de trabajar el aspecto psicológico, trabajar con ellos talleres que les ayuden a una mejor socialización, dependiendo la procedencia y los antecedentes de estos menores, con la finalidad de disminuir o menguar el impacto que causa en ellos la inserción en un nuevo ambiente familiar.
En conclusión, en estos casos de acogimiento, se deben apreciar ambas realidades, por un lado las familias dispuestas al acogimiento, por otro la de los menores de quienes se determina que deben ser destinados a recibir atención por estas familias. Por lo tanto, la intervención debe ser inclusiva y global.
Es importante trabajar la integración, la tolerancia, incluso la interculturalidad, porque hay niños y niñas de otras culturas que necesitan ese acogimiento. Se trabaja tanto con los padres de acogida como con los hijos e hijas que ellos tengan, se debe concienciar a toda la familia en su conjunto.
Los niños y niñas que requieren del acogimiento, dependiendo de sus edades, deben ser tomados en cuenta para realizar un análisis de la situación y ver oportuno el planteamiento de trabajar el aspecto psicológico, trabajar con ellos talleres que les ayuden a una mejor socialización, dependiendo la procedencia y los antecedentes de estos menores, con la finalidad de disminuir o menguar el impacto que causa en ellos la inserción en un nuevo ambiente familiar.
En conclusión, en estos casos de acogimiento, se deben apreciar ambas realidades, por un lado las familias dispuestas al acogimiento, por otro la de los menores de quienes se determina que deben ser destinados a recibir atención por estas familias. Por lo tanto, la intervención debe ser inclusiva y global.

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